Pensando en todo lo que hacemos durante el día (caminar, correr, saltar, pensar....) y en lo que realiza nuestro organismo (respirar, oir, ver...) mientras la sangre circula por el cuerpo realizando funciones importantísimas; comprendemos que nuestro organismo funciona continuamente, hasta cuando dormimos. Por esto el hombre, como todo ser vivo, necesita alimentarse para:
Reponer las pérdidas de materia viva consumida por la actividad del organismo.
Producir las sustancias necesarias para la formación de nuevos tejidos, favoreciendo el crecimiento.
Transformar la energía contenida en los alimentos en calor, movimiento y trabajo.

Dentro de los alimentos de origen animal se encuentran las carnes de diferentes orígenes:

1-Ganados.

2-Aves.

3-Caza.

4-Pescados.

5-Lácteos.

6-Huevos.

El contenido calórico de todos ellos es elevado, siendo su origen fundamentalmente de las grasas y no de los hidratos de carbono.

El contenido de proteínas en general es bastante elevado, conteniendo prácticamente todos los aminoácidos esenciales,por lo que en mayor o menor medida deben entrar a formar parte de cualquier dieta equilibrada, teniendo presente siempre, como ya hemos dicho anteriormente, evitar cualquier exceso, en previsión de cuaquier tipo de desequilibrio en la dieta, que pueda derivar en problemas de salud.

La carne, el pescado y los huevos aportan todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para ensamblar sus propias proteínas. La carne contiene un 20% de proteína, 20% de grasa y 60% de agua. Las vísceras son fuentes ricas en vitaminas y minerales. Todos los pescados contienen un alto porcentaje de proteínas, y los aceites de algunos de ellos son ricos en vitaminas D y A. La clara del huevo es la forma más concentrada de proteína que existe.
La leche y sus derivados incluyen la leche entera, el queso, el yogur y los helados, todos ellos conocidos por su abundancia en proteína, fósforo y en especial calcio. La leche también es rica en vitaminas pero no contiene hierro y, si es pasteurizada, carece de vitamina C. Aunque la leche es esencial para los niños, su excesivo consumo por parte de los adultos puede producir ácidos grasos insaturados que se acumulan en el sistema circulatorio.