22.El problema de la obesidad.

La obesidad se trata de un problema de salud pública debido a que afecta a un porcentaje importante de la población, así como, al número de personas que enferman y de mueren, es decir, afecta la morbilidad y mortalidad.
El consumo de una dieta de valor calórico superior al de las necesidades del individuo conduce el depósito en el organismo de este exceso de energía en forma de grasa.Este hecho fundamental no debe hacernos olvidar que existen multitud de factores que oscurecen tan simple relación pero tampoco podemos olvidar que no hay posibilidad de almacenar grasa corporal si la cantidad de energía ingresada en forma de alimentos no supera al gasto energético del sujeto.
El peso corporal, que es el criterio más comunmente empleado para enjuiciar el grado de obesidad, no es necesariamente el mas exacto. La obesidad puede definirse como un exceso de grasa que condiciona la salud de la persona. Este exceso de grasa se produce cuando la cantidad de energía que se ingiere con los alimentos essuperior a la que se gasta, y este exceso de energías transformado en grasas.Los atletas, por ejemplo, pueden tener exceso de peso según las tablas habitualmente empleadas,pero no son obesos. Por el contrario, las personas sedentarias suelen poseer en la edad media de la vida una cantidad de grasa mayor que la de los individuos jóvenes del mismo sexo. Son en este sentido, obesos, aunque no tengan exceso de peso.
Es sabido que algunas personas obesas consumen cantidades de alimentos relativamente reducidas y, a la inversa, que algunos sujetos muy delgados consumen considerables cantidades de alimentos.Esta discrepancia, no siempre es fácil de explicar por diferencias en las necesidades de energía,fue estudiada por Neuman a comienzos de siglo, quien, en una notable autoobservacion,demostro la posibilidad de mantener peso corporal constante consumiendo dietas de diferente valor calórico.Para explicar esta observación, que ha sido confirmada por diversos autores, Neuman introdujo el concepto de consumo de lujo,con el que designó la capacidad del sujeto normal para desembarazarse en forma de calor del exceso de energía ingerida.La existencia del consumo de lujo nunca ha sido demostrada de forma convincente,aunque tampoco podamos afirmar que no exista.En cualquier caso, es evidente que algunos individuos deben poseer la capacidad de desembarazarse del exceso de energía contenida en la dieta, en vez de almacenarla en forma de grasa.
Se ha supuesto también que los obesos carecen de este mecanismo o poseen alguna diferencia metabólica con el sujeto normal.Sin embargo, experimentos de producción de obesidad por sobrealimentación han demostrado que la mayoría de las diferencias metabólicas observadas entre sujetos normales y obesos son consecuencia de la obesidad más que su causa.
Los mecanismos que gobiernan el consumo de alimentos son de notable eficacia en algunos animales como los roedores,pero no parece que lo sean tanto en el caso de la especie humana,aunque existen sujetos capaces de ajustar con precisión el consumo de alimentos a sus necesidades energéticas, como lo demuestra el mantenimiento de un peso corporal constante a lo largo de su vida.Cuando un sujeto normal ha perdido peso a consecuencia del ayuno o de una enfermedad, vuelve a ganar su peso habitual una vez que se le da la ocasión de comer.Lo mismo ocurre con el obeso, y es bien sabido que un obeso que ha perdido peso a consecuencia de una restricción alimenticia vuelve frecuentemente an su peso anterior tras la oportunidad de comer sin limitaciones.
La existencia de un factor genético determinante de la obesidad es admitida por muchos autores;al menos, en ciertas formas de obesidad.Pero el efecto de este factor genético está oscurecido por multitud de factores ambientales que no permiten comprender claramente la significación de dicho factor genético en el desarrollo de la obesidad.
En los ultimos años se ha prestado considerable atención a la forma en que la grasa se deposita en las células del tejido adiposo.Se supone que la obesidad adquirida en la primera etapa de la vida se caracteriza por la proliferación de las celulas adiposas,y que el tejido adiposo de tales sujetos muestra un gran numero de células de pequeño tamaño.Se ha supuesto también que la persistencia de la obesidad adquirida en la infancia se debe al gran número de células adiposas, que, de alguna manera aún desconocida, favorece el contínuo depósito de grasa.La dificultad está en que no es fácil comprender cómo el número de células adiposas determina el déposito de grasa su no existe al mismo tiempo un balance positivo de energía.
El interés actual por el problema de la obesidad se debe, sin duda,aparte de otras consideraciones, a que su presencia parece agravar el pronóstico de muchas enfermedades.
Es importante que cuando una persona comienza a incrementar su peso, intente controlar el mismo. Para ello es fundamental que visite a su médico. Éste además de darle instrucciones y recomendaciones dietéticas, le realizará una serie de pruebas para dictaminar que causa está desencadenando la obesidad y descartar posibles complicaciones a causa de la obesidad.

