30. La dieta del futuro.

En un futuro, quizá no muy lejano, antes de ir al supermercado o de salir a cenar a un restaurante habrá que pensar en llevar en la cartera no sólo la tarjeta de crédito, sino también la genética. En ésta última se encontrarán almacenadas las peculiaridades del genoma personal directamente relacionadas con la alimentación. A la hora de llenar la despensa o de elegir en una carta se leerá el chip nutrigenético y un sistema inteligente informará de los alimentos más recomendados para que una persona en particular reduzca el riesgo de enfermedades cardiovasculares, de cáncer o para que aumente su esperanza de vida. Hay quienes incluso vaticinan que se podrán mejorar ciertas facultades como la capacidad de concentración simplemente siguiendo una dieta determinada.
La creencia de que la alimentación en el futuro consistirá en "pildoras" parece tener gran arraigo en la imaginación popular de hace unos años,pero no hay razón alguna para suponer que esto vaya a ocurrir realmente.
La razón de que esto no pase es que necesitamos ingerir diariamente unos 100 gramos de grasa, 400 de carbohidratos y 50 de proteínas para conseguir unas 2.700 kilocalorías más las vitaminas y elementos inorgánicos imprescindibles. Es posible presentar esta cantidad de nutrientes en forma de comprimidos,pero haría falta tal volumen que nos tendríamos que pasar el día ingiriéndolas para alimentarnos.
La decodificación del genoma humano trajo primero los tratamientos a la carta, fármacos diseñados para una carga genética determinada, y ahora la genómica se cuela en la cesta de la compra. Los expertos aseguran que 2006 será el año en el que la nutrigenómica arranque con fuerza.
Parece adecuado creer que los cereales seguiran siendo la base de nuestra alimentación.También es probable una disminución del consumo de carne y de productos animales y que dicha disminución se compense con un aumento del consumo de cereales y leguminosas cuyas proteínas,complementan a la de los cereales. La dieta de nuestros descendientes se diferenciará de la actual por la disminución de alimentos de origen animal, el mayor consumo de leguminosas y tal vez por la incorporación de preparados de proteínas obtenidas de seres unicelulares tales como bacterias,levaduras y algas.Se derivarían de los subrpoductos del petróleo, del gas que se escapa de los pozos petrolíferos o de los residuos de la fabricación del papel. Parte de los piensos y alimentos del futuro procederán quizá de dichas bacterias que se desarrollen gracias al calor desprendido hoy en los pozos petrolíferos y usando subproductos del petróleo cmo medio de cultivo. Hasta el momento, estos procesos no son rentables en comparación con la soja natural.
Las carnes de origen vegetal tienen el equivalente proteínico de la carne de origen animal sin el inconveniente del cartílago o el hueso.Hoy en día se emplean ya como alimentos en algunos regímenes dietéticos y para reforzar ciertas comidas de origen animal, como salchichas y hamburguesas.
En el campo de las proteínas fibrosas de origen vegetal, sí parece que se están consiguiendo grandes progresos.
Dado que el consumidor tradicionalista es reacio a los cambios gastronómicos, los esfuerzos se están encaminando a mejorar la producción de alimentos convencionales.Así se están "cultivando" salmones y se obtienen frutas que maduran en épocas distintas a las habituales, se consiguen abejas que dan más miel.. produciéndose todos estos cambios sin que nosotros nos demos cuenta la mayoría de las veces.
Éstos últimos no han sido buenos tiempos para la nutrición. Se han publicado datos que parecen indicar que las dietas bajas en grasas no son tan saludables como se había pensado, la soja tampoco ha pasado los últimos exámenes sobre sus beneficios. En definitiva, los datos sobre alimentación son en la mayoría de los casos confusos, pero esta situación, así como las recomendaciones dietéticas universales, podrían tener los días contados.
La dieta del futuro será , más rica en productos vegetales, pero no será una dieta vegetariana.
Es posible que algunos piensen que tal dieta puede ser más monótona y menos interesante, gastronómicamente hablando, que la dieta actual en los países desarrollados. Pero no hay razón para compadecer a nuestros descendientes. Los cocineros del futuro serán prepararán comidas no menos deliciosas de las actuales, aunque dispongan de una menor variedad de alimentos. Incluso es de suponer que el progreso de los conocimientos de la tecnología de la nutrición haga posible preparar comidas más acordes con nuestras necesidades nutritivas que las actuales.
La nutrigenómica ya está generando muchos movimientos. Aunque algunos investigadores del campo aseguran que las compañías farmacéuticas no están muy contentas por el futuro que ofrece la nutrigenómica, las empresas del sector alimentario comienzan a prepararse para aprovechar el lucrativo mercado que se vislumbra. "Se cree que el presupuesto familiar destinado a la alimentación va a aumentar considerablemente", asegura Andreu Palou, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de las Islas Baleares y miembro de la Organización Nutrigenómica Europea (NUGO, sus siglas en inglés). Según este científico, en la actualidad existe una exigencia real en los países más ricos en cuanto a alimentación, hay una demanda de salud.
Parece que el primer paso ya se está dando puesto que Palou va a asumir la dirección del recién constituido Instituto de Investigaciones Sanitarias Pere Virgili en Tarragona que se centrará fundamentalmente en nutrigenómica. Palou espera que también las empresas de alimentación se integren en el mencionado consorcio.


Javi dijo
Terminaste. Sois 4 d momento. Espero q no hayáis empleau el scan, jajaja. Lo de los links correcto. Echa un vistazo a wikipedia q suelen ser los q linkean mejor.
Enhorabuena por la rapidez.
Después de un signo de puntuación hay que dejar siempre un espacio en blanco, ok?
Tengo q echar un vistazo detenido a los 4 porque ahora toca reordenar y hay q ir con cuidado.
Salu2
2 Abril 2006 | 07:40 PM